viernes, 21 de marzo de 2008

Demasiada predisposición


Cuál es el extraño motivo por el que uno atiende el celular casi inconscientemente cuando viene manejando a 250 km/h por florida y lavalle?
O el motivo por el que uno esta en una reunión y automaticamente manda un mensaje de texto o espera recibir alguno?
O mismo, que uno tenga 2049384 contactos en el msn y hable solamente con uno, o espere a que se conecte esa persona?
Existe una sensación abismal de soledad y de aislamiento en la que cada vez nos retraemos más, esperando cada vez más solitariamente que nos vengan a rescatar.
El estar tan predispuesto puede ser indicador de gran soledad y de no querer estar solo, no saber esperar o hacer esperar, tanta sumisión o tanta aceptación.
Fenómeno de la actualidad, en el que la comunicación es tan sencilla y tan veloz que se han perdido cierto formalismos, como el de sentir emociones al estar con alguien, compartir cosas o simplemente estar solo sin sentir que el mundo se derrumba.
El mundo está lleno de gente y la realidad es que no vamos a ser los tíos solteros de nadie. Hay que aprender a estar solo y a tener un poco más de entereza y hacer que el otro espere un poco, primero termino de hacer mis cosas y después te atiendo.

domingo, 16 de marzo de 2008

Pasado y futuro

Nada es más divertido que estar en reuniones cerveceras, materas o cafeteras y recordar entre todos anécdotas varias que ocurrieron otrora. Fiestas, alguna vez q casi se mata en el auto, la vez que se le juntó el ganado a uno; anecdotarios de telos, mocos que uno se manda en el trabajo, toda una carrera facultativa, el secundario, el viaje de egresados; mirar fotos y videos de cosas que ya pasaron.
Uno puede interpretar esto como un velatorio: todos se reúnen para verse y recordar a algo o alguien y así mantenerlo vivo. Pues bien, la manera de mantenerse vivo no sólo es haber vivido, si no generar en el presente, hechos que luego serán recordados; algo así como llenar fichas, archivarlas y en un par de meses leerlas y ver qué tan poderosos fuimos y seguimos siendo.
A su vez, la desesperación por siempre hacer algo hace que perdamos de vista el verdadero objetivo de generar situaciones; que es poder vivir el presente, disfrutarlo en ese momento, y poder hacerlo años más tarde.
Y así en el final, cuando la llama está por apagarse; poder mirar para atrás y ver la inmensidad de lo construído y lo feliz que se está de haber sido capaz de vivir.

Estamos construyendo el pasado para vivir en él.


http://www.youtube.com/watch?v=0CVB8YSOLK4

jueves, 6 de marzo de 2008

Ausente


En alguna clase del cbc un profesor chiflado (que no era gordo), dijo que el hombre era "zoon politicon" no porque es muy ducho en el arte de la política sino porque siempre tiende a estar en sociedad, en compañía de otros.
No soy la excepción.

Siempre buscamos la compañía de alguien con quien compartir las cosas, alguien que complete todo aquello que nos falta, que nos llene el espíritu, que nos haga sentir orgullosos de ser nosotros mismos y de estar con esa persona. Ese ente toma diferentes formas: padres, hermanos, amigos parejas y demás. Buscamos la compañía perfecta para ese momento, ya sea para pedir ayuda con algún tema, divertirse un rato, odiar la vida todos juntos...
Es inmenso el miedo a estar sólo y a enfrentar ciertas situaciones, a su vez esas alegrías no son completas si no se comparten, si no hay alguien a quien contarsela; cualquier alegría, desde un levante, hasta un examen aprobado, un trabajo bien hecho.
Qué pasa cuando encontramos a esa persona y ésta se va?
El haber tenido a esa persona, a ese receptor con nosotros, haber vivido cosas juntos, y lo peor, haber pensado que nos íbamos a quedar juntos para siempre; y que luego ya no esté más, incrementa la sensación de soledad. La nada, la espantosa sensación de levantarse a la mañana y saber que ya no está; ese nudo en la garganta en el momento en el que nos gustaría que esté al lado nuestro en ese momento y en seguida darnos cuenta de que es imposible.
Siempre albergamos la esperanza de que en algún momento nos volveremos a ver, y mientras tanto vamos atesorando momentos para contarlos como siempre lo hacíamos; hablarle a la luna, a la fachada de aquel barcito en el que siempre se veían, a la habitación del viejo, tantas cosas.
Nada resume mejor la sensación de ausencia que esta frase que robé
-"qué es lo que más extrañas?"
-"hablar"

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