
Uno transcurre por diferentes estadíos a lo largo del tiempo, la gran mayoría podemos resumirlos en un mismo concepto: Una sala de espera.
Desde esperar a que la vieja chota se suba al colectivo cuando ya estamos llegando tarde, pasando por la cola del boliche, el inicio de sesión del msn o mismo la eterna espera a que traigan la pizza en Romario; la vida misma se divide en dos grandes grupos:
1-acción
2-espera
Ambas en su justo equilibrio traen tranquilidad a quien las administra correctamente. Se admira mucho a un ser sereno y tranquilo que a su vez tenga en su historial las más descabelladas anécdotas o un gran progreso laboral o social o cultural...
Pero el problema, como en todos lados es saber cuándo es el momento de la acción y cuándo el momento de la espera.
Una persona que todo lo quiere pero que no sabe esperar a su momento justo, es probable que jamás lo obtenga, quizás por su prisa por conseguir todo no hace que valore lo que ya ha logrado, que puede que esté mejor posicionado en este momento en comparación con su proyección hace un tiempo, pero no es capaz de verlo.
Una persona demasiado paciente, peca de desinteresado y quizás ya han pasado por su lado las más grandiosas oportunidades de su vida y las ha perdido por estar en una situación demasiado proyectista y futurista y olvida el hoy; admirando sus pequeños logros.
Descentralizando un poco mi teoría, en algunos aspectos se puede ser como la persona A y en otros como la persona B.
Laboralmente solemos ser como la persona A. Todos queremos ser exitosos en mayor o menor medida, y somos lanzados, osados, despreocupados y voraces; somos el tiburón que quiere devorar al mundo, y a veces somos simples mojarritas que son pescadas con un vaso de plástico de "feliz cumpleaños". Hay que ser conciente del tamaño del estanque en el que estamos y si convivimos con plancton o con ballenas de 40 metros, con limpiafondos o con tiburones; y quedarse en el lugar en el que uno debe estar.
Laboralmente solemos ser como la persona A. Todos queremos ser exitosos en mayor o menor medida, y somos lanzados, osados, despreocupados y voraces; somos el tiburón que quiere devorar al mundo, y a veces somos simples mojarritas que son pescadas con un vaso de plástico de "feliz cumpleaños". Hay que ser conciente del tamaño del estanque en el que estamos y si convivimos con plancton o con ballenas de 40 metros, con limpiafondos o con tiburones; y quedarse en el lugar en el que uno debe estar.
Emocionalmente solemos ser como la persona B, en la que esperamos eternamente a que llegue alguien a nuestro puerto y descienda a nuestra vida con todas las soluciones a nuestros problemas y que nos permita escaparnos por un rato. No solemos ser pioneros en este campo; por lo general tendemos a quedarnos quietos, sin hacer nada, hasta que la vida misma nos premie con lo que merecemos; puede que seamos el CRACKEN pero a veces nos comportamos como planarias.
Todo esto se resume a que la vida es una eterna búsqueda del equilibrio entre acción y espera.
Paciencia, todo llega, pero no esperes eternamente.-
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